La primera discrepancia

Febrer 9th, 2011

No puedo pasar por alto la primera disputa dialéctica que se ha dado en la asignatura. Una especie de “rife-rafe” o un “tira y afloja” entre la visión de los alumnos y del profesorado de la asignatura en el tema más candente: Sistema de evaluación.

Desde el inicio del curso sabíamos que el 60% de la nota iba a evaluarse mediante un trabajo final de una secuencia didáctica en la que integrásemos los tres bloques de la materia. A priori podría ser un trabajo individual o en grupo de 2 ó 3 personas. Pero misteriosamente pasó a ser en grupo de máximo de 4 personas y sólo en excepciones podría ser individual. Una cuestión un poco nimia, esto no fue motivo de ningún tipo de discrepancia. Pues quien quiso ponerse solo no tuvo ningún tipo de problema. Fue mi caso que en una escisión del grupo, haré el trabajo individualmente con una temática vinculada al TFM.

¿Y el otro 40% de la asignatura? Nosotros pensábamos que con las actividades en clase y pequeños trabajos en casa (por ejemplo la unidad didáctica de los clásicos con Rosa, presentaciones en clase de Carmen, foros con Zayas…) así como la participación estaría más que justificado el otro porcentaje. Tampoco nos lo habíamos inventado. La programación de la asignatura deja entrever que esto se desenvolvería de este modo. Pues va a ser que no. Ayer, 4 meses después del inicio del curso, nos enteramos que tendríamos que hacer una reflexión final de la asignatura. Sería un método de evaluar el trabajo individual. Aquí empezó  todo el meollo de la cuestión.

Esto parece una carrera de obstáculos continua, en la que mientras estás preparándote para impulsarte a soltear la primera ya se están levantando una retahíla de ellas. Entendemos que sea un máster y ya hemos entendido que nada tiene que ver con el anterior CAP, evidentemente. Hemos aprendido a no comparar el trabajo desmedido de la Universidad de Valencia (y requisitos, no olvidemos el Mitjà que me lleva por el camino de la amargura) con otras instituciones de la comunidad e incluso hemos aceptado que otras especialidades tengan mucha menos carga de trabajo. Lo que todavía no hemos acatado es que se vayan aumentando paulatinamente.

Tendríamos que encontrar un “in medio virtus” entre peticiones del docente y del alumnado. Algo tendríamos que hacer. Estamos en su terreno. “Hemos caído como billardas” que diría mi madre, pero la carga de trabajo es un poco menor a la que se pretendía en un inicio. Creo me planteo que si yo fuese profesora del máster y pretendiese que mi alumnado hiciese una reflexión de un par de hojitas, pronpondría un estudio exhaustivo de 15. Seguro que el acuerdo sería gratificante para los incautos alumnos y mucho más elaborado que el que yo pretendía. Ahí está el truco.

A nivel personal ya hice saber públicamente mi opinión. No creo que sea lícito que reflexione en un par de horas qué me parece la materia, cuando lo hago con mucha mayor carga temporal cada semana en este nuestro espacio.

Un saludo os mando desde el ala izquierda del la clase. ¡Feliz miércoles soleado (aunque a las ocho de la mañana hacía un poco de biruje)!


One Response to “La primera discrepancia”

  1. Sonia on Febrer 9, 2011 15:02

    Completamente de acuerdo, Xemma. Ayer comentábamos en el descanso que algun@s (seguramente tod@s) tenemos una lista con todas las tareas pendientes que hay para el máster, por asignaturas, y el asunto en el que coincidíamos es que por cada cosa que tachabas de la lista, apuntabas 3-4 nuevas. A estas alturas del curso, ni que decir tiene que esto desanima, y desorienta. ¿No te ha pasado, que cuando te pones a hacer algo, primero debes enfrentarte a planificar qué es lo más urgente, qué lo más importante, por qué asignatura empiezas y a cuál le dedicas más tiempo? Desde luego, nadie dijo que fuera a ser fácil, pero de ahi a lo que tenemos pendiente por hacer, va un rato. También me parece curioso cuando comentan ‘me gustaría que reflexionarais sobre esto’ o ‘aquí os dejo unas cuantas lecturas’… En muchas ocasiones, esas pocas lecturas acumulan más de 100 páginas que, evidentemente, terminas por no leer en la mayoría de los casos.
    Como posible solución, quizás se podría llegar a una especie de acuerdo profesores-alumnos, por el cual, una vez vistos los contenidos necesarios y más relevantes para cada asignatura (selección, por favor!) se dedicase el resto del tiempo a trabajar, en horario de clases, sobre las tareas de cada una de esas asignaturas. ¿Ejemplos? En Procesos haríamos las tareas de los temas, prácticas y el porfolio, en Sociedad la lectura de los textos y los comentarios y trabajo en grupo, en Innovación el porfolio y cuestiones del TFM, en Lengua haríamos el desarrollo de la U.D. (60% de la nota como bien recuerdas) y en Complementos podríamos adelantar su trabajo, además de cuestiones del TFM y de nuestro prácticum. ¿De verdad sonaría tan descabellado?

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